
Existen días negros, rosas... Pero también días rojos. Como en la película de Audrey Hepburn. El problema es que irme a Tiffany's no va a solucionar mis problemas, a parte de que el de Madrid no me gusta, Nueva York me pilla un poco lejos y no tengo dinero. Para mí son aquellos días, en los que te sientes confusa, nada te sale bien, tu cerebro parece una diadema (está ahí de adorno) y el mundo es un gran bollo de chocolate que estás deseando comerte pero que no puedes, y no porque engorde, sino porque tu cabecita, que está ahí cual diadema se tratara, no te lo permite. (Si el cerebro no funciona, tu boca tampoco, y las apetecibles ganas de comértelo no las recibes... Cero estímulos, se me entiende, ¿no?). Me siento como si estuviera enfrente de un escaparate de Prada. Te quedas petrificada, observando, pero no piensas en nada. Más tarde piensas, "oh Dios mío, que preciosidad" o "Pues este bolso me lo compraré cuando ahorre" o "Si ahorro tanto dinero en estos meses, me lo podré comprar" cualquier tontería por el estilo, (planes, a eso me refiero, observar el escaparte, es decir, tu vida, y hacer planes, pensar sobre ella...) pero mi vida es un escaparate vacío del cual me quedo mirando, sin decir frases estúpidas porque no hay nada, o si que lo hay, pero no lo encuentro. Los días rojos son aquellos días en los que te levantas con un optimismo increíble, y aunque la cama te pegue gritos para que vuelvas a ella, te levantas porque crees que es mejor aprovecharlo. Pero no, ese increíble escaparate de Prada que estás deseando observar y adorar está vacío, porque nada de lo que quieres hacer te sale bien. Con esta definición parece un día negro, pero no, porque el día negro es negro desde que te levantas hasta que te acuestas, y éste se va haciendo rojo a lo largo del día... Qué estupendo, ¿no?
Y veo cómo pasa el tiempo, cómo lo voy perdiendo y el día va haciéndose cada vez más oscuro. (Imaginaos todas las tonalidades del rojo, pues yo estoy en el más oscuro de todos). Y pienso, ¿y que hago yo ahora? ¿Qué hago con el bollo de chocolate? ¿Y con mi escaparate? ¿Mi vida? O mejor... ¿Qué hago con este puñetero día rojo? Porque sí, es rojo, no negro. Los días negros son aún peor... Creo que cerrar los ojos hasta mañana es la mejor solución...
Y aquí estoy, observando ese escaparte vacío, porque mi cerebro "diadema", mi mal humor y mi cabreo no me permiten ver que aunque el escaparate está vacío, al fin y al cabo, es un escaparate de Prada...
Prometí no escribir una entrada sin tener al menos un comentario (soy muy orgullosa), pero necesitaba escribir o "desahogarme" en mi Tiffany's particular...
Pa.


